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¿Por qué es importante la continuidad asistencial? Por una atención sanitaria equitativa y justa para toda la población.

La continuidad asistencial beneficia a todos: a los profesionales sanitarios, a quienes gestionan los recursos públicos, a los responsables de las políticas sanitarias y, especialmente, a los pacientes y a la ciudadanía en su conjunto. Pero ¿por qué es tan importante? ¿Cómo contribuye a mejorar la atención sanitaria? ¿Y por qué se ha convertido en un elemento clave para transformar la organización de los servicios de salud? 

Una pequeña parte de la población concentra la mayor parte de la atención sanitaria

En la actualidada, el uso de los servicios sanitarios se concentra de manera desproporcionada en una parte relativamente pequeña de la población. Este patrón se observa en distintos países europeos. Según las cifras correspondientes a  2018,  el 1% de los pacientes concentraba el 24% del gasto sanitario, el 5% el 55% y el 10%  el 68%.  

Este grupo está formado, principalmente, por personas mayores y pacientes con varias enfermedades crónicas. Son, además, personas que suelen beneficiarse especialmente de una relación continuada y a largo plazo con sus profesionales sanitarios. 

En otras palabras, una parte considerable del gasto sanitario se destina a atender a un grupo relativamente reducido de la población. Cabe señalar además que, debido a los cambios demográficos y el aumento de las enfermedades crónicas, hacen prever que estas necesidades adquieran una importancia creciente en los próximos años.

Al mismo tiempo, la evidencia científica señala que una mayor continuidad asistencial se asocia con mejores resultados en salud, entre ellos a una menor mortalidad, menos hospitalizaciones y visitas a los servicios de urgencias, así como a una mejor r adherencia a los tratamientos. Estos beneficios pueden traducirse en una mejor experiencia para los  pacientes y en un uso más eficiente de los recursos sanitarios. 

Por tanto, la continuidad asistencial permite ofrecer una atención de mayor calidad, al mismo tiempo, aprovechar mejor el tiempo, el esfuerzo de los profesionales y los recursos disponibles.

¿Y qué ocurre  con el resto de la población?

Si quienes más utilizan los servicios sanitarios son también quienes más pueden beneficiarse de una atención continuada, cabe preguntarse, ¿qué aporta este modelo al resto de la población?   

El sistema sanitario la responsabilidad de atender a toda la ciudadanía, no sólo a las personas con enfermedades graves o necesidades complejas. La mayoría de los ciudadanos acuden a los servicios sanitarios de forma ocasional, por problemas de salud leves o puntuales, y es posible que no necesiten ser atendidas siempre por  el mismo médico o profesional de enfermería.   

Una forma de trabajar basada en la continuidad asistencial, centrada en que los pacientes vean a los mismos profesionales una y otra vez, apenas marca la diferencia para gran parte de la población. Entonces, ¿por qué debería de ser una prioridad? 

Cuando los pacientes con necesidades más complejas reciben una atención mejor coordinada y continuada, es posible reducir duplicidades, evitar intervenciones innecesarias y prevenir complicaciones que requieren más recursos. Esto puede liberar tiempo y capacidad asistencial para atender a quienes necesitan ayuda puntual, facilitando un acceso más ágil a los servicios sanitarios. 

Así, una mayor continuidad asistencial puede beneficiar a las personas que necesitan un seguimiento estrecho como aquellas que recurren al sistema sanitario de manera ocasional. Los profesionales pueden dedicar mejor sus esfuerzos, los servicios sanitarios pueden gestionar sus recursos de forma más eficiente y la ciudadanía puede beneficiarse de una atención más accesible, coordinada y equitativa.  

En definitiva, la continuidad asistencial nos beneficia a todos.